Los mercados petroleros registraron una fuerte alza este jueves impulsados por ataques iraníes a instalaciones estratégicas de gas y petróleo en la región del Golfo Pérsico. Estas acciones aumentan la preocupación sobre una posible crisis energética mundial.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ofensivas de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha escalado con ataques directos a centros de producción de hidrocarburos, desplazándose del almacenamiento y transporte hacia puntos críticos de extracción y procesamiento.
El foco de tensión más reciente fue el ataque israelí al campo gasístico South Pars-North Dome, la mayor reserva de gas conocida, compartida entre Irán y Catar. En respuesta, Irán atacó repetidamente Ras Laffan en Catar, el complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado más grande del mundo.
Además, refinerías en Arabia Saudita y Kuwait fueron blanco de ataques con drones, causando incendios y daños operativos. La refinería de Samref en Yanbu, con capacidad para procesar más de 400,000 barriles diarios, fue impactada, al igual que las refinerías Mina Abdullah y Mina Al Ahmadi en Kuwait, que juntas suman una capacidad de 800,000 barriles diarios.
Esta escalada ha llevado a que el precio del barril Brent del Mar del Norte alcanzara los 114.64 dólares, mientras que el West Texas Intermediate superó brevemente los 100 dólares.
El Pentágono indicó que no hay un plazo definido para el fin del conflicto y que la decisión dependerá del presidente Donald Trump, quien descartó el despliegue de tropas en Irán pero aprobó ventas de armas por más de 16,000 millones de dólares a países del Golfo.
Arabia Saudita advirtió que se reserva el derecho a responder militarmente, mientras que Catar condenó los ataques calificándolos de una violación a las normas internacionales al apuntar a civiles y a infraestructura vital.
El conflicto ya ha dejado más de 2,200 muertos, principalmente en Irán y Líbano, y ha extendido tensiones a otros territorios como Cisjordania, donde ataques recientes han cobrado vidas civiles.
La inestabilidad en esta región clave para la producción de energía podría afectar los suministros globales y presionar aún más los precios del petróleo, con impactos potenciales en la economía mundial.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
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