Perú enfrenta un desafío ambiental significativo con más de 2.6 millones de hectáreas de ecosistemas degradados debido a factores como manejo deficiente de residuos sólidos, deforestación y expansión agrícola. Esta situación compromete la capacidad natural de los ecosistemas para captar agua y proteger al país frente a eventos climáticos extremos, afectando a más de 15 millones de peruanos.
Ante este panorama, el Ministerio del Ambiente (Minam) ha consolidado una cartera de 75 proyectos ambientales para ser ejecutados en 20 departamentos, con una inversión estimada de S/ 800 millones. La financiación se canalizará principalmente mediante los mecanismos de Obras por Impuestos (OxI) y Proyectos en Activos, con el soporte de ProInversión y el sector privado.
De estas iniciativas, 59 serán desarrolladas a través de OxI y 16 bajo el esquema de Proyectos en Activos, estrategias que facilitarán la rápida implementación y contribuirán a cerrar brechas en servicios públicos ambientales.
El portafolio incluye dos grandes líneas de trabajo. La primera se centra en la gestión de residuos sólidos mediante la construcción de celdas de disposición, plantas de valorización y adquisición de camiones compactadores, entre otros activos. En esta categoría, existen 32 proyectos en 12 regiones con un monto superior a S/ 515 millones financiados vía OxI, además de 9 proyectos orientados a la valorización de residuos de construcción y demolición mediante Proyectos en Activos.
La segunda línea abarca la recuperación de infraestructura natural. Estas intervenciones buscan conservar, controlar y monitorear ecosistemas clave en zonas afectadas, incluyendo áreas protegidas como el Santuario de Machu Picchu y zonas turísticas como el Velo de la Novia.
El director general de Economía y Financiamiento Ambiental del Minam, Elvis García, señaló que estos proyectos son esenciales para revertir la degradación ambiental y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático, especialmente ante fenómenos como El Niño.
La ejecución de estos proyectos no solo apunta a restaurar ecosistemas críticos, sino también a generar impactos positivos en la salud pública y la calidad de vida de millones de peruanos, así como a promover un desarrollo sostenible basado en inversiones público-privadas.
Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original