La estrategia del Gobierno peruano para garantizar el suministro de gas natural desde Camisea ha tomado un rumbo claro: se abandona la opción de un segundo ducto y se opta por la instalación de una planta regasificadora.
Tras la solución del reciente fallo en el ducto principal por parte de Transportadora de Gas del Perú (TGP), el ministro de Energía y Minas, Angelo Alfaro, explicó que la propuesta estatal busca evitar futuras interrupciones mediante una infraestructura menos costosa y con mayor capacidad de reserva.
Alfaro afirmó que el compromiso es tener adjudicada la buena pro para esta planta antes de que finalice la administración actual, estimado en cinco meses. Esta planta permitirá contar con un depósito que ofrecerá una reserva equivalente a un mes de consumo, lo que aportará un colchón para asegurar la continuidad operativa de sectores comerciales e industriales en el país.
Esta decisión también responde a que depender exclusivamente del ducto o de la planta en Camisea representa un riesgo operativo, que la nueva infraestructura mitigará.
Por su parte, ProInversión maneja una cartera de proyectos para hidrocarburos por US$ 7,230 millones, incluyendo negociaciones activas con TGP, pero la construcción de un segundo ducto no forma parte de esta cartera hasta el momento. Se espera que el Ministerio de Energía y Minas evalúe formalmente esta alternativa para su posible inclusión.
En resumen, el enfoque del Gobierno busca fortalecer la seguridad energética mediante inversión en plantas regasificadoras, reduciendo costos y riesgos asociados al transporte del gas de Camisea.
Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original.