Una operación del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) en Río de Janeiro dejó al menos ocho muertos, entre ellos Claudio Augusto dos Santos, un narcotraficante veterano y buscado con múltiples órdenes de arresto por secuestro, tráfico de drogas y homicidio.
Desde la madrugada, alrededor de 150 policías con apoyo de dos vehículos blindados se desplegaron en varias favelas del barrio Santa Teresa, zona céntrica y turística de la ciudad. El jefe de la Policía Militar, Marcelo Menezes Nogueira, confirmó la muerte de seis presuntos delincuentes adicionales y la detención de 116 personas durante el operativo.
Entre los fallecidos también se encuentra un residente local que fue tomado como rehén junto a su pareja. Durante una negociación que duró unos 20 minutos, los agresores dispararon y el hombre murió de un disparo en la cabeza; la mujer sobrevivió.
El operativo permitió el decomiso de 21 armas, 105 kilos de cocaína y 611 kilos de marihuana. Sin embargo, la acción policial generó una reacción violenta: desconocidos incendiaron un autobús en una avenida principal del centro y levantaron barricadas con otros vehículos, causando caos en la zona.
El conductor del autobús, Marcio Souza, describió el hecho como “horrible” y relató que los atacantes lo obligaron a evacuar a los pasajeros antes de incendiar el vehículo. La policía atribuye estos actos al Comando Vermelho, una de las principales organizaciones criminales en Brasil, a la que se vinculaba el narcotraficante abatido.
Cuatro personas fueron detenidas por obstrucción de vías en el contexto de los disturbios. La situación refleja la complejidad y riesgo de las operaciones contra el crimen organizado en zonas urbanas con alta presencia de facciones criminales.
Información basada en reportes publicados por Diario Libre.