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Lecciones tras la crisis del ducto TGP: ¿Está Perú listo para futuros choques energéticos?

La reciente interrupción de 14 días en el suministro de gas natural, causada por la rotura del ducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP), puso en evidencia falencias en la planificación estatal para garantizar la continuidad energética en el país. Durante este periodo, no solo se afectó el abastecimiento de gas para vehículos e industrias, sino que también se detuvo la operación de centrales termoeléctricas que aportan el 40% de la electricidad del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).

Lima Metropolitana y el Callao, que consumen alrededor del 45% de la electricidad nacional, estuvieron en riesgo de apagones. Sin embargo, gracias al reforzamiento del sistema de transmisión en alta tensión administrado por el Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (COES), se pudo compensar la energía con aportes de otras regiones, evitando así el corte del servicio eléctrico.

César Butrón, presidente del COES, destacó en un evento organizado por el Colegio de Ingenieros del Perú que el principal desafío ahora es avanzar en la planificación integral del sector energía, que no solo involucra la transmisión sino también la generación y el sistema de hidrocarburos. Según Butrón, “la inversión en energías renovables es una ola imposible de detener”, pero enfatiza que el Estado debe incentivar inversiones en otras fuentes como hidroeléctricas y promover la redundancia en infraestructura crítica para garantizar la seguridad del suministro.

El concepto de redundancia, aplicado en líneas de transmisión y transporte de gas natural, es clave para mitigar riesgos de futuras crisis. Sin embargo, el actual marco regulatorio supervisado por Osinergmin representa un obstáculo para la implementación de estas medidas, limitando la capacidad de inversión en infraestructura paralela que garantice continuidad operativa.

El COES, aunque es una entidad privada e independiente, tiene la responsabilidad de elaborar planes de transmisión que luego deben ser aprobados por el Ministerio de Energía y Minas y gestionados por ProInversión para su ejecución. Este esquema subraya la necesidad de una coordinación eficaz entre el sector público y privado para fortalecer la resiliencia energética nacional.

En conclusión, la emergencia originada por la rotura del ducto TGP revela que Perú debe acelerar la diversificación y robustecimiento de su matriz energética y sistemas de transporte, para evitar que un solo punto de falla desate crisis que impacten la economía y calidad de vida.

Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original


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