El próximo presidente del Perú asumirá un país en su mejor momento macroeconómico de la última década, a pesar de los desafíos políticos y sociales recientes. La economía peruana ha mostrado resiliencia, creciendo casi un 4% en 2025, con una expansión notable del 10% en la inversión privada, la mayor desde 2012. Para 2026, se proyecta que esta tasa se mantenga elevada en 9.5%, una señal clara de reactivación empresarial tras años de estancamiento.
Este impulso interno se complementa con un sector externo sólido, sustentado por precios altos en metales y un volumen récord de exportaciones, que permitió cerrar 2025 con un superávit comercial histórico de US$ 37,025 millones. En paralelo, las finanzas públicas mantienen disciplina: el déficit fiscal se redujo de 3.4% en 2024 a 2.2% del PBI en 2025, cumpliendo con los límites fiscales y sosteniendo una deuda pública baja, alrededor del 32.1% del PBI, una de las mejores posiciones en América Latina.
Además, el país cuenta con reservas internacionales equivalentes al 28% del PBI, brindando un colchón frente a eventuales choques externos. En términos sectoriales, Perú se consolida como líder mundial en exportación de productos agrícolas como arándanos y uvas, reflejando la diversificación y dinamismo de su economía.
El gasto público, aunque gestiona un aparato estatal ampliado con 500,000 empleados adicionales en dos décadas, se ha logrado reducir al 21% del PBI, acercándose a niveles prepandemia. Este equilibrio fiscal es crucial para evitar ineficiencias y corrupción, retos recurrentes en la administración pública.
Bruno Ghio, CEO de Allié Family Office, advierte que el Ejecutivo y el nuevo Congreso bicameral deben tomar estos logros como base para no revertir avances claves. “El nuevo gobierno no debe inventar soluciones donde ya existe una ruta; debe mantener disciplina fiscal y permitir que las empresas impulsen el crecimiento sostenido necesario para erradicar la pobreza”, señala.
En resumen, el desafío para la próxima administración es preservar un entorno favorable para la inversión privada y la estabilidad económica, evitando intervenciones que puedan frenar el desarrollo y la competitividad del país.
Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original