En un contexto donde la inflación en Perú alcanzó su punto más alto desde 2023 en marzo, la presión sobre los precios de alimentos básicos no cede. La escalada en los precios internacionales de maíz, trigo y soya, conocidos como “soft commodities”, impacta directamente los costos de producción local, especialmente en sectores como el avícola.
A pesar de que la crisis del gas natural se ha superado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) continúa bajo vigilancia debido a factores tanto internos como externos. Entre estos destaca el aumento sostenido en el precio de granos importados, impulsado por mayores compras chinas de soya acordadas con Estados Unidos y una revisión a la baja de las perspectivas productivas en trigo.
Un análisis reciente del Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank señala que los precios de estos granos mantendrán una tendencia alcista moderada durante la campaña julio 2025-junio 2026, extendiéndose al ciclo 2026/27, dada una demanda sólida y una oferta global más ajustada.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) reporta que el precio del trigo subió aproximadamente 23%, de US$ 229 a US$ 274 por tonelada en pocas semanas, atribuido al deterioro de cultivos y el aumento de exportaciones estadounidenses. El aceite de soya ha escalado un 41.8%, alcanzando US$ 1,488 por tonelada, influenciado por la subida en el precio del petróleo. El maíz mantiene una variación menor, con un incremento de 5.2% desde fines del 2025.
La vulnerabilidad de Perú radica en su alta dependencia de importaciones: el 90% de la soya consumida, el 75% del maíz amarillo duro y la misma proporción en trigo provienen del exterior, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri). Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, advierte que “la producción nacional no cubre ni una quinta parte del consumo, por lo que el aumento en los precios internacionales se traslada directamente al mercado local”.
Esta situación es crítica para la inflación, dado que el sector alimentos y bebidas representa cerca del 24% del IPC total. Zacnich recuerda que la experiencia de 2022 con la guerra en Ucrania demostró cómo el alza en commodities y petróleo disparó la inflación nacional hasta 8.56%, un escenario que se busca evitar pero que podría repetirse si la tendencia persiste.
En suma, el comportamiento alcista de los precios internacionales de maíz, trigo y soya, junto a factores externos como la demanda china y condiciones productivas globales, configuran un riesgo tangible para la estabilidad de precios en Perú, afectando tanto a productores como consumidores finales.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
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