La adopción masiva de inteligencia artificial (IA) entre escolares peruanos plantea un desafío significativo para el desarrollo de competencias esenciales en el mercado laboral, cada vez más competitivo y tecnológico. De acuerdo con la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), siete de cada diez estudiantes usan IA, principalmente para mejorar sus calificaciones.
Patricia Carreño Bardales, directora de United Technologies for Kids (UTK), advierte que el problema no es el acceso a la tecnología, sino su uso indiscriminado. “Sin criterios claros, la IA puede debilitar el aprendizaje en lugar de fortalecerlo”, señala. Datos de UTK revelan que el 49% de los escolares emplea la IA para redactar trabajos y ensayos, mientras que el 41% la utiliza para estudiar antes de exámenes, con un 99% que admite que su principal motivación es elevar sus notas.
Este patrón de uso preocupa en un país donde el 70% de jóvenes trabaja en áreas distintas a lo que estudiaron, según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE). Además, las brechas educativas persisten: un 66% de escolares presenta bajo rendimiento en matemáticas, 50% en lectura y 53% en ciencias, cifras que superan a la mitad de países miembros de la OCDE.
Carreño enfatiza que la dependencia de la IA como atajo puede erosionar habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, análisis, creatividad y resolución de problemas. “Si no desarrollan criterio, corremos el riesgo de formar usuarios dependientes de la tecnología, en lugar de profesionales capaces de trabajar con ella”, advierte.
Desde la Escuela de Postgrado de la UPC, Istavay Orbegoso, director de la Maestría en Inteligencia Artificial, complementa esta visión: sin una guía pedagógica adecuada, se pueden formar profesionales que ejecutan tareas con ayuda de la IA pero carecen de solidez para razonar o tomar decisiones autónomas. “La IA puede producir entregables con rapidez, pero no desarrollará al mismo ritmo capacidades como analizar problemas ambiguos o validar información”, explica.
Orbegoso destaca que habilidades como la autorregulación del aprendizaje, la formulación de preguntas, el análisis detallado, la evaluación crítica y la argumentación propia podrían verse menos ejercitadas. La IA no elimina capacidades, pero su uso como atajo puede sustituir el esfuerzo cognitivo, afectando la productividad futura.
En resumen, el uso desmedido de IA en educación escolar sin una alfabetización digital y ética adecuada puede comprometer la preparación de futuros profesionales para un mercado laboral que demanda pensamiento crítico y autonomía. La necesidad de políticas educativas que regulen y orienten el uso de estas tecnologías es urgente.
Información basada en reportes publicados por Gestión.