El 1 de abril de 2026, la Comisión de Economía del Congreso del Perú aprobó por unanimidad el proyecto de ley 14093/2025-CR, que declara de interés nacional la construcción y operación de un dique seco post-panamax en el puerto del Callao. Esta iniciativa busca consolidar la posición geoestratégica del país en el Pacífico Sur, especialmente tras la puesta en marcha del megapuerto de Chancay, que lo posiciona como un hub logístico y naval clave en América Latina.
Actualmente, el puerto de Chancay se prepara para recibir naves post-panamax, pero el Perú carece de infraestructura para el mantenimiento y reparación de estos buques, lo que obliga a dirigirlos a astilleros en Chile, Brasil, México o incluso Asia. Este vacío operativo es significativo dado que el 40% del transporte marítimo comercial mundial se realiza con buques de esta clase, y que el 45% de los mercantes que arriban al Callao son post-panamax o súper post-panamax.
El proyecto enfatiza que la construcción del dique seco es crucial para no perder competitividad y capturar mayor valor en la cadena logística regional.
En Chile, esta noticia ha generado preocupación estratégica. Álvaro Peña, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura, advierte que “Chile no cuenta con una capacidad equivalente para buques post-panamax, mientras Perú ya avanzó con una declaración de interés nacional y aprobación ambiental para el Callao”. Peña señala que no invertir en esta infraestructura implica seguir externalizando servicios de alto valor y perder terreno en la competencia portuaria regional.
Complementariamente, el senador socialista Gastón Saavedra resaltó que Perú tomó una decisión acertada, pero remarcó que Chile debe responder con inversión y políticas públicas que fortalezcan la construcción naval local, incluyendo el mejoramiento de los diques de Asmar y la declaración del plan de construcción naval como interés nacional.
Esta dinámica refleja una competencia creciente en infraestructura portuaria y naval entre Perú y Chile, con implicaciones directas para inversionistas y actores logísticos en el Pacífico Sur.
Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original