La casi totalidad del mercado de distribución eléctrica de Lima Metropolitana está en manos de empresas chinas, una situación que ha provocado alertas desde Estados Unidos. Tras la adquisición de Luz del Sur por China Yangtze Power International, parte de la estatal China Three Gorges, y la compra de Enel por China Southern Power Grid, la influencia china se extiende también a la generación de energía en centrales hidroeléctricas y parques eólicos estratégicos.
El embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, expresó su preocupación por esta predominancia de capitales estatales chinos en el sector eléctrico. En un mensaje publicado en la red social X, afirmó: “No quiero —ni puedo imaginar— a otro país controlando el 100% de la electricidad en Washington, DC, como hace China con Lima. Este control totalitario es lo que busca China. ¿Qué busca el Perú?”.
Navarro, designado durante el gobierno de Donald Trump, ha cuestionado repetidamente la presencia de inversiones chinas en Perú, señalando que estas empresas “creen que las leyes son opcionales para ellos” y destacando la necesidad de mayor transparencia en el sector.
Por su parte, el excanciller Javier González-Olaechea reconoció que no es deseable depender exclusivamente de un solo país para un recurso estratégico como la energía. Sin embargo, instó a promover de manera activa la inversión de empresarios estadounidenses en la matriz energética peruana, lo que podría generar beneficios para ambas naciones.
Este escenario cobra relevancia en un contexto geopolítico donde la competencia entre potencias globales se traslada a sectores clave como la energía, y plantea desafíos para la soberanía y seguridad energética de Perú.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
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