La inflación en Perú podría escalar hasta un 3% en marzo, impulsada por dos choques que mantienen en alerta a los mercados y a los analistas económicos. El primero es el aumento en los precios internacionales del petróleo, influenciado por las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, especialmente en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de crudo.
Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el precio promedio del barril de petróleo WTI alcanzaría los US$ 83 en 2026, superando los US$ 65 registrados en 2025. Esta dinámica es crítica para Perú, que depende en gran medida de importaciones de crudo.
Julio Velarde, presidente del BCRP, destaca que el impacto va más allá del incremento en el precio de los combustibles. El encarecimiento del petróleo repercute también en productos como plásticos, fertilizantes y urea, insumos que el país también importa. Además, el aumento en el costo de los commodities agrícolas, como el maíz y la soya, usados en la producción avícola, genera presiones adicionales en la cadena alimentaria. Por ejemplo, el precio del pollo ya ha subido a S/ 12.95 por kilogramo en Lima Metropolitana.
El segundo choque proviene del mercado local de gas. La rotura del ducto de Camisea ha limitado el abastecimiento de gas natural vehicular (GNV) y gas licuado de petróleo (GLP), elevando sus precios y contribuyendo a la presión inflacionaria.
Velarde señala que “en marzo vamos a tener el impacto del gas y del combustible por los ataques de Estados Unidos a Irán […] La inflación anual estaría alrededor del tope superior del rango meta, 3% en marzo”. Sin embargo, puntualiza que esta situación es temporal y que se espera una reversión progresiva durante el año.
Las proyecciones oficiales del BCRP apuntan a una inflación anual de 2.4% para 2026 y 2.0% para 2027, tras este pico momentáneo. El banco central subraya que los incrementos en alimentos y combustibles, junto a factores climáticos, serán los principales motores detrás del repunte inflacionario en el corto plazo.
Para inversionistas y analistas, estas variables indican una fase de volatilidad en costos que podría afectar márgenes y decisiones estratégicas, especialmente en sectores sensibles a insumos importados y precios regulados.
Información basada en reportes publicados por Gestión.