La escalada en Medio Oriente ha desencadenado un impacto directo en los mercados energéticos y financieros globales. El bloqueo persistente del estratégico estrecho de Ormuz por parte de Irán ha elevado el precio del petróleo Brent a 100.46 dólares por barril, su nivel más alto desde agosto de 2022, mientras el WTI alcanzó los 95.73 dólares, reflejando incrementos superiores al 9% en ambos casos.
Estas tensiones han provocado caídas en las bolsas de Nueva York y Europa, evidenciando la sensibilidad de los mercados ante la interrupción en la cadena de suministro de crudo y gas. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, reafirmó su intención de mantener bloqueado el estrecho y continuar ataques contra bases estadounidenses, elevando la incertidumbre regional.
En respuesta a esta volatilidad, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la autorización temporal para que países compren petróleo ruso en tránsito, con el objetivo de estabilizar los precios globales del crudo. Scott Bessent, secretario del Tesoro, señaló que esta medida podría liberar cientos de millones de barriles al mercado.
Por su parte, el expresidente Donald Trump manifestó que el alza del petróleo beneficiará a EE.UU., principal productor mundial, pero reiteró que su prioridad sigue siendo desmantelar el programa nuclear iraní.
El conflicto, que este viernes cumple catorce días, continúa generando preocupación por la posible prolongación de la crisis energética, con implicaciones directas para inversión, inflación y estabilidad económica global.
Información basada en reportes publicados por Diario Libre. Fuente original