La interrupción en el suministro del gas de Camisea, que afecta la distribución de gas natural, gas natural vehicular (GNV) y gas licuado de petróleo (GLP), ha generado un impacto directo en el sector transporte de carga en Perú. A casi dos semanas del corte del gasoducto operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP), los transportistas enfrentan dificultades para abastecer sus vehículos, lo que ha provocado paralizaciones y alzas significativas en el costo de los combustibles.
El presidente de la Unión Nacional de Transportistas de Carga en Camiones (UNT-Perú), Javier Marchese, explicó que los vehículos que funcionan con diésel han visto incrementos de hasta un 50% en el precio del combustible. Esta coyuntura ha obligado a trasladar los mayores costos a los fletes, con aumentos estimados entre 20% y 25% desde el inicio de la crisis.
Además, la escasez no solo afecta al gas natural: la falta de camiones cisterna para transportar gasolina y diésel, sumada al racionamiento impuesto por el gobierno que excluyó a alrededor de 12,000 camiones cisterna que operan con GNV del suministro priorizado, ha complicado aún más la situación logística, según señaló Geovani Diez, presidente del Gremio de Transportes de Carga y Logística del Perú & América (GTL).
En respuesta a estas dificultades, los transportistas exigen al gobierno la devolución del 70% del valor de los peajes pagados en 2022, como compensación por las pérdidas generadas. Marchese adelantó que, si no reciben atención a sus demandas en un plazo de 15 días tras la reunión con la Presidencia del Consejo de Ministros, se sumarán a un paro nacional indefinido convocado por otros gremios del sector.
La situación ha generado largas filas en estaciones de servicio, con esperas de hasta ocho horas para repostar GLP en Lima. El presidente José María Balcázar anunció que el suministro podría restablecerse el 15 de marzo, pero hasta el momento los efectos se mantienen visibles en la cadena de transporte y distribución.
Esta crisis pone en alerta a inversionistas y analistas sobre el potencial efecto inflacionario y las presiones en las cadenas de suministro locales, que podrían impactar en los costos logísticos y precios al consumidor final.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
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