La crisis energética en Perú se intensifica con el anuncio de un paro nacional indefinido por parte de 16 de los 18 gremios de transportistas de carga, programado para iniciar el 12 de marzo. La medida surge como respuesta a la suspensión del suministro de gas natural vehicular (GNV), que afecta a cerca de 60,000 camiones, generando un riesgo significativo para la distribución de alimentos y otros bienes esenciales.
Los gremios involucrados representan alrededor de 200,000 vehículos de carga a nivel nacional. Geovani Diez, presidente del Gremio de Transportes y Logística (GTL), indicó a Gestión que “el racionamiento en la provisión de gas natural agravó la crisis que ya enfrentaban los transportistas, afectando su operatividad y eficiencia”.
Este escenario se agrava además por factores estructurales, como la inseguridad vinculada a extorsiones del crimen organizado y el deterioro crítico de la infraestructura vial. Las intensas lluvias causadas por el fenómeno de El Niño costero han provocado el colapso de carreteras y la caída de puentes, extendiendo tiempos de viaje de 10 horas a hasta cinco días en algunas rutas.
El Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) reporta 76 puentes en estado crítico, principalmente en la Carretera Central y otras vías concesionadas, y ha instado a restringir el tránsito de vehículos pesados para evitar mayores daños. Según la Superintendencia de Transporte Terrestre (Sutrán), al cierre del lunes hay ocho vías con tránsito bloqueado o restringido.
El problema del suministro de GNV impacta especialmente a los camiones, que no cuentan con sistemas duales de combustibles, a diferencia de los automóviles que pueden alternar entre gas y gasolina. Esta vulnerabilidad limita la capacidad operativa del sector y refuerza la urgencia de una solución rápida para evitar un colapso en la logística de carga.
La situación también ha generado preocupación en agencias internacionales como Moody’s, que señala un potencial aumento del riesgo crediticio asociado a esta crisis energética y sus efectos en la economía peruana.
En paralelo, el desabastecimiento de gas envasado incrementa el precio del balón de GLP de 10 kilos, que supera los S/ 100 en algunos distritos, afectando el costo de vida de los hogares.
Este conflicto se desarrolla en un contexto de optimismo por parte del Ministerio de Energía y Minas (Minem), que mantiene expectativas de normalizar el suministro, pero que enfrenta la realidad de un sector logístico paralizado y vías deterioradas.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
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