La alarmante subida de los feminicidios en República Dominicana durante los dos primeros meses del 2026 representa una señal crítica para inversionistas y analistas preocupados por la estabilidad social y su impacto en el clima de negocios. Según la Fundación Vida sin Violencia, se registraron 18 asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, triplicando los seis casos reportados en igual período del año anterior.
El primer caso del año fue el de Rosmery Sosa, de 30 años, que murió el 2 de enero en el sector Gualey, Distrito Nacional, presuntamente a manos de su esposo. Otros casos incluyen a la profesora Santa Sepúlveda, de 32 años, asesinada a tiros en Yamasá, y Katherine Méndez, de 18 años, víctima de un ataque con arma blanca en Los Peralejos. En varios casos, las víctimas habían denunciado amenazas previas.
Un estudio del Observatorio Político Dominicano y Funglode revela que en la última década se han presentado un promedio anual de 73,887 denuncias por violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales. Sin embargo, solo alrededor del 29 % de estas denuncias derivan en órdenes de protección, un mecanismo fundamental para la prevención de agresiones.
Este bajo porcentaje de órdenes emitidas indica que siete de cada diez víctimas no reciben protección formal, lo que podría estar correlacionado con el aumento de casos fatales. Para los sectores económicos y de inversión, esta realidad puede reflejar riesgos sociales crecientes que afecten el ambiente empresarial y la percepción de seguridad en el país.
La persistencia y aumento de estos crímenes, a pesar de los «planes estratégicos» anunciados para frenarlos, subraya la necesidad de una revisión urgente de políticas públicas y mecanismos de protección efectivos.
Información basada en reportes publicados por Diario Libre. Fuente original.