La reciente deflagración en el gasoducto de Camisea, ocurrida el 1 de marzo de 2026, ha generado una interrupción significativa en el suministro de gas natural (NG) y líquidos de gas natural (NGL) hacia la costa peruana. Moody’s Local ha identificado este evento como un riesgo operativo crítico que afecta transversalmente la economía peruana, presionando negativamente los perfiles crediticios de varios sectores clave.
El Ministerio de Energía y Minas (Minem) declaró emergencia en el suministro de gas natural a nivel nacional desde el 1 hasta el 14 de marzo, imponiendo restricciones y priorización en el uso del recurso. Moody’s advierte que la consecuencia más directa para el riesgo crediticio es el aumento abrupto en los costos operativos, junto con potenciales interrupciones en la producción que afectan la generación de flujos de caja y la capacidad de cubrir el servicio de deuda.
En el sector eléctrico, las centrales termoeléctricas que dependen del gas natural han tenido que recurrir al diésel como combustible alternativo, lo que eleva sustancialmente sus costos. Esta situación ha disparado el precio de la energía en el mercado spot, llegando a niveles superiores a US$250 por megavatio hora (MWh), frente a un promedio de US$30/MWh en febrero. Moody’s señala un incremento en la volatilidad de márgenes, especialmente para las generadoras con mayor exposición al mercado spot o con limitadas opciones operativas.
Respecto al transporte, los vehículos que operan con gas natural vehicular (GNV) enfrentan restricciones para acceder a este combustible, obligándolos a usar gasolina y así incrementar la demanda y el precio de este derivado. Moody’s destaca que esta situación eleva los costos operativos, deteriora márgenes y aumenta las necesidades de capital de trabajo, reduciendo la capacidad de absorber shocks de liquidez.
Asimismo, la suspensión del suministro de líquidos de gas natural a la planta de fraccionamiento de Pisco ha limitado la producción de gas licuado de petróleo (GLP), afectando también el abastecimiento vehicular de este combustible y provocando incrementos en su precio.
Finalmente, la industria que utiliza gas natural como insumo enfrenta riesgos elevados, especialmente aquellas sin capacidad de usar combustibles alternativos, viéndose obligadas a suspender operaciones temporalmente, con posibles pérdidas de ingresos y dependencia en inventarios.
En síntesis, Moody’s advierte que la crisis en el suministro de gas y GLP impacta múltiples sectores económicos relevantes, generando presiones sobre costos, flujos de caja y riesgos crediticios en Perú.
Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original