La tensión bélica en Medio Oriente continúa impactando con fuerza a los mercados internacionales. Este lunes, los precios del petróleo alcanzaron un máximo cercano a los 120 dólares por barril tras un salto del 30 %, mientras las bolsas globales registraron caídas significativas ante la incertidumbre.
En Asia, el efecto se tradujo en desplomes importantes: Seúl perdió 5.96 % y Tokio 5.2 %, extendiendo la tendencia negativa de la semana anterior. Europa abrió con descensos notables en sus principales índices, con París retrocediendo 2.59 %, Fráncfort 2.47 %, Madrid 2.87 % y Milán 2.71 %. Otras plazas asiáticas y de Oceanía también sufrieron fuertes bajas.
En Estados Unidos, los futuros de los principales índices bajaron más del 2 % la semana pasada, mientras el dólar se fortaleció como activo refugio.
El mercado petrolero experimentó la mayor conmoción. El West Texas Intermediate (WTI), referente estadounidense, subió 15.51 % hasta 104.96 dólares, y en momentos puntuales tocó los 119.48 dólares. El Brent europeo aumentó 17.42 %, superando los 108 dólares por barril, con picos por encima de 119 dólares.
La escalada se explica por ataques recientes a campos petrolíferos en el sur de Irak y en la región kurda del norte, que han reducido la producción. Además, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait han disminuido su producción ante agresiones iraníes en sus territorios.
El gas natural también refleja la tensión, con subidas del 30 % en los contratos de futuros en Europa, alcanzando 69.50 euros por megavatio hora, cerca de 80 dólares.
Ante este escenario, los países del G7 estudian una acción coordinada para liberar reservas estratégicas de petróleo y contener el alza de precios. Un funcionario francés confirmó que el tema será tratado en una videoconferencia ministerial.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, vía crucial para el comercio mundial de petróleo y gas, desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, añade presión adicional a los mercados energéticos.
Analistas advierten que esta situación representa un “impuesto sobre la economía global” por su potencial para prolongar la volatilidad y mantener altos los precios de la energía, con efectos negativos en el crecimiento económico mundial.
Información basada en reportes publicados por Diario Libre. Fuente original