En el ecosistema empresarial peruano, las medianas y pequeñas empresas (Mypes) constituyen el 99.3% del total y son responsables del 89.1% del empleo formal privado. Además, aportan alrededor del 13.6% a las rentas empresariales nacionales y representan el 6% del valor exportado, según datos del Ministerio de la Producción (Produce).
No obstante, la sostenibilidad y expansión de estas empresas enfrentan importantes obstáculos. En los últimos diez años, menos del 2% de las microempresas logró escalar, mientras que el 57% desapareció. Solo un 5% de las pequeñas empresas avanzó a mediana o gran empresa en el mismo período, revelando la dificultad de consolidar negocios a largo plazo en un país con fuerte cultura emprendedora.
El economista Melvin Escudero, de Pacífico Business School, señala que la alta mortalidad de las empresas pequeñas es una tendencia global, con tasas del 40% al 50% en los primeros 3 a 5 años, similar en Perú. Sin embargo, la mayoría de las Mypes peruanas nacen por necesidad, no por oportunidad, caracterizándose por estructuras informales donde el propietario asume múltiples roles operativos y administrativos.
Este modelo limita la visión de crecimiento y escalamiento. Hugo Guzmán, docente en Certus, apunta que muchas Mypes carecen de sistemas tecnológicos como CRM, ERP o herramientas de gestión, lo que dificulta su evolución y competitividad. El acceso restringido a financiamiento formal agrava esta situación, ya que la informalidad y falta de garantías impiden créditos que permitan inversiones estratégicas.
Además, problemas de seguridad como la delincuencia y extorsión afectan directamente a negocios locales en zonas conflictivas, provocando cierres y contribuyendo al estancamiento sectorial.
En el plano macroeconómico, la volatilidad política e incertidumbre normativa generan un entorno adverso para la planificación y confianza empresarial, especialmente para las Mypes, que dependen de un marco estable para crecer.
En suma, para que las Mypes puedan despegar se requiere un enfoque integral que incluya mejorar el acceso a financiamiento, promover la formalización, fortalecer la adopción tecnológica y fomentar un entorno seguro y estable para los negocios.
Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original