Perú, históricamente con la inflación más baja en América Latina, enfrenta un desafío significativo debido a una crisis en el suministro de gas natural. Una fuga en el gasoducto que conecta los campos de Camisea, en Cusco, ha suspendido la distribución del recurso que abastece la mayoría del país y es la segunda fuente principal de electricidad.
El racionamiento de gas natural vehicular (GNV) afecta industrias clave como la manufactura y el transporte, que dependen de energía a bajo costo. Al no contar con el gas habitual, muchas empresas y usuarios han tenido que recurrir a combustibles alternativos más caros, presionando los costos operativos y, en consecuencia, la inflación.
Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research en Perú, señaló que en el corto plazo hay un aumento
en la inflación, estimando que la interrupción podría reducir el crecimiento anual del país entre 0.1 y 0.2 puntos porcentuales, respecto al pronóstico oficial del 3.2% para 2026.
Este escenario se suma a otros factores inflacionarios vigentes, como el fenómeno meteorológico El Niño, el alza en los precios internacionales del petróleo y el inicio del año escolar, que suele incrementar los gastos domésticos. Perea anticipa que la inflación mensual podría superar el 1%, un incremento significativo respecto al 0.69% registrado en febrero.
En términos interanuales, la inflación alcanzó 2.21% en febrero, superando el rango objetivo del banco central y poniendo fin a más de un año de niveles inferiores al 2%.
Las autoridades han priorizado el uso doméstico del gas disponible, suspendiendo exportaciones y destinando el suministro principalmente a hogares, transporte público y servicios de salud. La reparación del ducto podría demorar hasta 14 días, y se espera que la inflación regrese a niveles normales hacia el cierre del año, alrededor del 2.5%.
El sector transporte ha sido uno de los más afectados. Los taxistas enfrentan restricciones en el acceso al GNV y están obligados a usar gasolina, cuyo precio aumentó 13% en la última semana, equivalente a 2 soles por galón. Ricardo Ávila, gerente de Estudios Económicos de Scotiabank, proyecta un incremento del 10% en las tarifas de taxis, aunque su impacto en la inflación general es limitado (1% a 2%).
Además, otros combustibles como el diésel y el GLP también han registrado aumentos debido a tensiones externas, incluyendo el conflicto en Irán, con alzas del 4.8% y 0.55% respectivamente en Lima.
Este conjunto de factores plantea un reto para la estabilidad económica peruana en el corto plazo, con impactos directos en costos de producción, transporte y consumo.
Información basada en reportes publicados por Gestión.