El paro inesperado del gasoducto de Camisea ha desencadenado un racionamiento sin precedentes en el consumo de gas natural, afectando directamente a alrededor de 1,000 empresas industriales en Lima y Callao conectadas a la red de Calidda. Esta restricción, implementada mediante la resolución viceministerial 004-2026-MINEM/VMH el 3 de marzo de 2026, no solo impacta a transportistas y plantas generadoras, sino también a industrias productivas clave.
Macroconsult evaluó el efecto de esta medida en la actividad industrial capitalina durante los dos primeros días de racionamiento. En lugar de medir el consumo directo de gas natural, el análisis se centró en la reducción del uso de energía eléctrica, un indicador más accesible para reflejar la actividad productiva.
Los datos preliminares del Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (COES) muestran caídas significativas en sectores estratégicos. La industria de papelería lidera en reducción, con una baja del 41% en energía eléctrica el primer día y hasta 70% en el segundo, comparado con la semana previa.
Le siguen la industria química, con disminuciones del 41% y 68%, y la del acero, que registró caídas del 42% y 84%, respectivamente. La producción en la industria alimentaria también se redujo considerablemente, con un 45% de menor consumo energético el primer día y 38% el siguiente. El sector cementero mostró descensos más moderados, cercanos al 25%.
Por otro lado, la industria textil fue la menos afectada, con caídas en el consumo eléctrico de entre 10% y 12%. Estas diferencias se explican porque algunas grandes empresas cuentan con fuentes energéticas alternativas como diésel, GLP y carbón para mitigar el impacto.
Macroconsult señala que las micro y pequeñas empresas (Mypes) que dependen del gas natural son las más vulnerables ante esta crisis energética. La incertidumbre persiste sobre cuándo se restablecerá el suministro normal del gas natural hacia la costa, dificultando la planeación industrial y la posible sustitución de combustibles.
En los próximos días, se espera que algunas empresas logren recuperar niveles de producción al integrar otros combustibles, aunque esto podría elevar costos operativos y afectar la competitividad.
Información basada en reportes publicados por Gestión. Fuente original