La reciente interrupción en el suministro de gas natural en Perú, causada por una deflagración en el ducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP) en Cusco, ha puesto en jaque a la industria nacional. Cerca de 1,000 empresas industriales que dependen del gas natural han visto afectadas sus operaciones, muchas de ellas obligadas a detener la producción.
En respuesta a esta emergencia, el Gobierno peruano, a través del Ministerio de la Producción, autorizó de manera extraordinaria que las compañías cambien su matriz energética y utilicen combustibles alternativos como Gas Licuado de Petróleo (GLP) o diésel sin enfrentar sanciones. Esta medida es respaldada por la suspensión temporal de las acciones de fiscalización por parte del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA).
Sin embargo, el director de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Alejandro Daly, advirtió que esta sustitución implica un aumento significativo en los costos de producción. La mayoría de las empresas han detenido sus operaciones, lo que genera pérdidas directas por costos fijos y daños en productos en procesos continuos. Daly señaló que esta crisis es consecuencia de la falta de inversión y permisos para exploración y explotación energética en años anteriores, una situación que no debería repetirse.
Según Daly, “hay un impacto en los costos, eso no se puede negar. Hay pérdidas. Hay empresas que están perdiendo”. Además, el impacto en los precios finales dependerá de cada empresa y su estrategia de mercado.
Este evento expone la vulnerabilidad energética del país y la necesidad urgente de fortalecer la infraestructura y políticas para garantizar el suministro confiable de gas natural.
Información basada en reportes publicados por Gestión.