En el contexto laboral peruano, el concepto de trabajador de confianza continúa siendo objeto de debate debido a su singular impacto en la relación laboral. Esta figura, regulada por el Decreto Legislativo Nº 728, agrupa a empleados que desempeñan funciones clave vinculadas a la dirección, administración o manejo de información estratégica dentro de la organización.
Para ser reconocido como trabajador de confianza, es indispensable que el empleador comunique formalmente esta condición, ya sea mediante notificación directa o inclusión en el contrato laboral. Ejemplos comunes incluyen jefes de contabilidad que reportan al gerente financiero o asistentes de gerencia general, quienes tienen acceso a información confidencial y participan en la toma de decisiones empresariales.
Desde la perspectiva empresarial, esta categoría ofrece flexibilidad en la gestión del vínculo laboral, incluyendo la posibilidad de retirar la confianza y, en ciertos casos, la exclusión del régimen de jornada laboral. No obstante, la falta de una adecuada justificación en la calificación puede derivar en contingencias legales, como reclamos por horas extras o despidos arbitrarios, con una exigente carga probatoria para la empresa.
Para el trabajador, esta posición suele traducirse en una mejor jerarquía y remuneración, aunque con menor estabilidad y, en ocasiones, sin derecho a horas extras. Como estrategia para atraer y retener talento sin incrementar riesgos laborales, algunas empresas complementan estos cargos con esquemas de incentivos no remunerativos bien estructurados.
El docente Ricardo Valdivia Chicata destaca que, si bien el trabajador de confianza puede gozar de mayor visibilidad y mejores condiciones económicas, el vínculo laboral está condicionado a la confianza del empleador, cuyo retiro puede justificar la terminación del contrato.
En suma, ser trabajador de confianza en Perú implica un balance entre beneficios económicos y jerárquicos y la vulnerabilidad derivada de la dependencia directa a la confianza empresarial, lo que exige claridad contractual y una gestión cuidadosa por parte de ambas partes.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
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