El último informe de la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir), divulgado en el marco del Día Internacional de la Mujer, pone en evidencia una situación paradójica en el sector público peruano: a pesar de que las mujeres representan la mitad de los servidores públicos y superan en educación universitaria a sus pares masculinos, su presencia en cargos altos sigue siendo minoritaria.
En 2025, la participación femenina en el aparato estatal alcanzó el 50%, recuperándose tras una leve caída en 2024. Sin embargo, solo el 40% de los puestos de funcionarios, directivos y profesionales son ocupados por mujeres.
El estudio resalta que el 59% de las servidoras públicas cuentan con educación universitaria completa, frente al 44% de hombres, pero esta ventaja educativa no se traduce en mayor representación en puestos de liderazgo. Además, cerca del 20% de las mujeres en el Estado están sobrecalificadas, desempeñándose en roles que no corresponden a su nivel académico, situación que podría afectar la productividad y generar frustración profesional.
La concentración femenina se observa principalmente en carreras especiales vinculadas a sectores como salud y educación, que agrupan al 60% de las servidoras, reflejando una persistente segregación ocupacional basada en roles de cuidado.
En términos salariales, aunque en promedio las mujeres ganaron un 1% más que los hombres en 2025 (S/ 4,445 frente a S/ 4,399), la brecha se amplía en niveles jerárquicos mayores. En los cargos de funcionarios y directivos, las mujeres ganan en promedio 17.6% menos que sus pares masculinos, y en el grupo profesional la diferencia es del 7.1%.
Un dato positivo es el crecimiento de la presencia femenina en las municipalidades, que aumentó un 70.8% entre 2017 y 2025.
Estos resultados indican que, pese a avances nominales en igualdad, persisten barreras estructurales para la promoción y reconocimiento salarial equitativo de las mujeres en el Estado peruano.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
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